¿Cómo imaginas que serán las
instituciones educativas en los próximos años?
Innovación tecnológica y educación personalizada son seguramente los dos grandes pilares de la que será la educación del futuro, en la medida en que la situación financiera actual permita introducir estos cambios. Pero al mismo tiempo, se están produciendo ciertos movimientos de carácter mundial que cambiarán para siempre la forma que tenemos de adquirir conocimiento.
La realidad aumentada: incidir en el papel clave que la tecnología puede jugar a la hora de conseguir que una nueva generación de nativos digitales se interese por los contenidos de cada materia, así como para que sus padres mantengan una relación con los cuerpos docentes. Es decir: adiós a los libros físicos, hola a los ejercicios online, a las tutorías con los padres a través de la red, a los videojuegos sobre los contenidos impartidos, a las simulaciones virtuales… A todo ello hay que añadir el concepto de “realidad aumentada”, una tecnología que cada vez aparece con más frecuencia en los centros educativos y que ya no sustituye el mundo real por otro virtual, sino que complementa la percepción del primero. Por ejemplo, a través de la reconstrucción en tres dimensiones de escenarios históricos o de simulaciones que permitan a los alumnos llevar a cabo determinadas actividades peligrosas –por ejemplo, relacionadas con la tecnologías– sin poner en riesgo su integridad física.
La neurociencia nos dirá cómo aprender: Los avances en el terreno de la neurociencia resultan prometedores para el mundo de la educación, ya que cada vez sabemos de manera más concreta cómo funciona nuestro cerebro. Diversos centros se han puesto en marcha en todo el planeta para averiguar cuáles son los métodos más útiles de aprendizaje, como son el Centre for Educational Neuroscience en el Reino Unido o diversas iniciativas de la National Academy of Science americana. Se han llegado a diversas conclusiones en todos los ámbitos de la educación, pero en términos generales, se ha puesto de relieve la importancia de las emociones en el aprendizaje, el papel que ambos hemisferios del cerebro juegan a la hora de adquirir conocimiento y la existencia de modelos muy distintos de inteligencia.
Una educación online gratuita: En los últimos años han proliferado iniciativas que, a un bajo precio o incluso de forma totalmente gratuita, permiten a los alumnos acceder a contenidos y clases magistrales de profesores de primera fila que en el pasado sólo unos pocos podrían haber disfrutado. Uno de los ejemplos más llamativos de esta tendencia que se ha dado en llamar MOOC (Massive Online Open Courses), es el de Coursera, que ofrece cursos de universidades como la de Princeton, Stanford y Universidad Nacional Autónoma de México, de manera totalmente gratuita. ¿La contrapartida? Que sus títulos aún no tienen validez, lo que abre la puerta en el futuro al fin de la llamada “titulitis”, donde lo importante ya no es tanto dónde se ha estudiado o la titulación que se posee como las capacidades que uno haya sido capaz de obtener durante su formación.
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